ISLA DE LA LIBERTAD.- Es una tradición estadounidense por excelencia, suspendida desde el 11 de septiembre del 2001: subir a la corona de la Estatua de la Libertad y ver a la ciudad más fabulosa de la nación a través de los ojos de su símbolo más célebre.
Desde el 4 de julio, la estatua, cerrada de su base hacia arriba desde los atentados terroristas, reabrió sus puertas a los visitantes, a relativamente pocos, pues se les permitirá la entrada tras una cuidadosa revisión, en grupos pequeños, con boletos especiales y escoltados por un guarda parqué.
Hoy, muchos visitantes a la Isla de la Libertad se mostraban decepcionados al encontrar cerrada la corona.
Jon Mazza, guardia del parque, dijo que el 4 de julio unas 20 mil personas llegarían a la isla.
De ellas, aproximadamente 2 mil 500 entrarían a la estatua, y quizá 250 tendrían un boleto (entregados en orden de llegada) para subir a la corona.